En El estado de los bosques del mundo (SOFO) 2016 se muestra que es posible incrementar la productividad agrícola y la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, detener o incluso revertir la deforestación. Para ello, se destacan los esfuerzos satisfactorios realizados por Chile, Costa Rica, Gambia, Georgia, Ghana, Túnez y Vietnam.
Los bosques y los árboles favorecen la agricultura sostenible porque, entre otras cosas, estabilizan los suelos y el clima, regulan los flujos de agua, ofrecen sombra y refugio y proporcionan un hábitat a los polinizadores y a los depredadores naturales de plagas agrícolas. Cuando se integran adecuadamente en los territorios agrícolas, los bosques y los árboles permiten, por tanto, aumentar la productividad de la agricultura. Los bosques y los árboles también ayudan a garantizar la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas, para quienes constituyen importantes fuentes de alimentos, energía e ingresos.
En “El estado de los bosques del mundo 2016” se formulan varias recomendaciones sobre los enfoques que los países pueden adoptar, con la ayuda de la comunidad internacional, a fin de integrar mejor los bosques y la agricultura al mismo tiempo que se incrementa la seguridad alimentaria y se reduce la pérdida de bosques. Inevitablemente, en algunos países los bosques seguirán transformándose en terrenos agrícolas. Sin embargo, el cambio desde un uso forestal de la tierra hacia un uso agrícola perjudicará menos el ambiente y producirá mejores resultados económicos y sociales si se realiza de forma planificada e integrada.
En la Agenda 2030, se reconoce que la alimentación, los medios de vida y la ordenación de los recursos naturales ya no se pueden considerar por separado. Es necesario un enfoque coherente e integrado de la sostenibilidad en todos los sectores agrícolas y en los sistemas alimentarios. En el presente informe se exploran los desafíos y las oportunidades que representa la compleja interrelación de los bosques, la agricultura y el desarrollo sostenible. El informe demuestra que la gestión sostenible de los bosques y la agricultura, y su integración en los planes de uso de la tierra resulta esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), garantizar la seguridad alimentaria y hacer frente al cambio climático. La planificación integrada del uso de la tierra, respaldada por los instrumentos de políticas adecuados, es la clave para promover una actividad forestal y una agricultura sostenibles.
Fuentes: www.fao.org/publications/sofo/es/
